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Mi hijo se ha ido al cielo: El proceso que me llevó a superar la muerte de mi hijo y me devolvió la sonrisa

Mi hijo se ha ido al cielo: El proceso que me llevó a superar la muerte de mi hijo y me devolvió la sonrisa

Independently Published

Ruíz, Anna

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Impuestos incluidos.

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Cantidad
Pages
42 pp.
Language
Spanish
Author
Anna Ruíz
Publisher
Independently Published
Date
2020-08-17
Binding
Paperback
ISBN
9798676242312
Dimensions
5.98 in x 0.1 in x 9.02 in
Sara es una universitaria que conoce a Daniel, de quien se enamora y con quien tiene un hijo. Su vida cambia repentinamente al enterarse de que su hijo tiene una enfermedad que termina llevándolo a la muerte. En este libro, Sara describe el proceso del duelo que tuvo que atravesar y cómo logró superarlo e inspirar a otras personas con su historia. Fragmento: "María comparó las pérdidas de nuestra vida con un terremoto. Todo está en equilibrio, de pronto, todo tu mundo es fuertemente sacudido; sientes miedo mientras el terremoto ocurre. Reaccionas y te das cuenta de que en unos segundos has perdido todo lo que tenías y amabas, puede ser tu hijo, tu esposo, tus padres, tu casa, el trabajo, tu negocio; existen muchos terremotos que se presentan a lo largo de nuestras vidas. Luego te niegas a creer que en verdad haya sucedido, sientes ira por lo que ha pasado, te preguntas por qué a ti, miras a tu alrededor y solo ves destrozos, pequeñas partes de lo que era tu mundo, desesperadamente intentas juntar las piezas, pero es imposible, ya ha sucedido y no hay vuelta atrás. Te sientas en medio de los escombros y te lamentas una y otra vez, intentando encontrar una respuesta. Luego tomas en tus manos cada pedazo intentando reconstruirlo y te llenas de ira y frustración al darte cuenta de que esto no es posible. Pasas mucho tiempo en silencio, necesitas procesar lo sucedido. (Muchas personas se quedan viviendo en este momento). Empiezas a pensar en lo que viene ahora, sientes miedo, pero sabes que debes continuar. Aceptas tu nueva realidad y piensas en lo que puedes hacer para mejorar tu situación, tomas una escoba y barres los pedazos; necesitas limpiar el lugar para volver a construir. Con el lugar limpio puedes ver las posibilidades que tienes ahora. Defines tus objetivos y te pones manos a la obra. Tu nuevo edificio quedará mejor que el anterior, la estructura y las bases serán más sólidas porque aprendiste qué era lo que le faltaba a tu antigua construcción. Si se presenta un nuevo terremoto, ya estarás preparado con placas resistentes a los sismos que te proporcionarán mayor seguridad; las ventanas serán más amplias porque quieres ver todo el paisaje, aprenderás a dar valor a las pequeñas cosas del día a día que hacen que la vida valga la pena y, por último, invitarás a tus seres queridos para que conozcan tu nueva construcción, te sentirás orgulloso de lo que creaste. En la pared tendrás la foto de tu antiguo edificio, al verla sonreirás y le agradecerás todo lo que te enseñó, que te llevó a convertirte en un mejor constructor, en una mejor persona. Al final, María cerró su lección con una frase que me impactó y mantengo presente en mi vida: "Si con un dolor así no te conviertes en una mejor persona, tu hijo habrá muerto en vano".
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